Comunicado difundido originalmente en Atenas, el miércoles 22 de febrero de 2017, sobre la acción anarquista en las oficinas centrales del partido neonazi Amanecer Dorado.

Históricamente la guerra contra el fascismo nunca ha acabado, ya que constituye la reserva y la vanguardia del Estado y del Capital. El objetivo de los aparatos estatales y los agentes económicos siempre ha sido el aplastamiento de las resistencias sociales, dejando espacio para el desarrollo del nacionalismo como escudo de protección. Durante la Transición, y sobre todo en la última década, en el territorio del Estado griego los fascistas (cualquiera que haya sido su partido político) han sido el obstáculo más conservador y reaccionario contra la perspectiva revolucionaria (liberación social) del cuerpo social. Los votantes de Aurora Dorada y sus partidarios fieles, pertenecen a la clase alta, al estrato social de la pequeña burguesía en su faceta más extrema, y al margen social reaccionario. Los fascistas son los bravucones de los patrones, pequeños o grandes, los caníbales rompehuelgas, los asesinos de luchadores, los violadores de los que no se incorporan a la cultura de la Soberanía y las normas predominantes.

Después del asesinato de Grigorópulos (2008), con el estallido de las fuerzas del movimiento derrocador, la acción de los fascistas continuó siendo cada vez más combativa e intensa. La amenaza de un cambio social fuera de las alternativas capitalistas y la represión estatal dieron un golpe al Sistema y lo obligaron a fortalecerse. Desde 2009 las fuerzas represivas y las formaciones fascistas participan en común en la tarea de la represión del movimiento antifascista y social. El recién fundado equipo motorizado de la Policía (DELTA) y los fascistas iniciaron una serie de ataques, sobre todo contra el segmento más combativo del movimiento derrocador en esta época, o sea el ámbito anarquista-antiautoritario. Los ataques a locales anarquistas y a okupas, los asesinatos del antifascista Fyssas y del obrero Lukmán, constituyen dos puntos sumamente importantes de la agenda nacionalista, la cual busca la legalización del terrorismo estatal y económico. El Estado griego excarceló a Rupakiás, asesino de Fyssas. Está demostrado que una buena parte de las fuerzas represivas (el llamado equipo antidisturbios, el equipo motorizado Delta) ha declarado en público que sus miembros son partidarios, votantes e incluso miembros de Aurora Dorada.

Aurora Dorada, el partido nacionalista del Parlamento, ha comenzado su ruta como banda, y sigue siéndolo, habiendo teñido sus manos con sangre. Su discurso neonazi, en conjunto con la presencia de bravucones uniformados en sus filas, envenena a los barrios y al mundo de los pobres, con el fin de que los patrones salgan sanos y salvos de la guerra social. Sus diputados Lagós y Panagiótaros fueron los que elogiaban al Capital naviero griego en el barrio de Pérama. Miembros de Aurora Dorada son los que perseguían a vendedores ambulantes y hacían pogromos racistas en el centro de Atenas. Folletos de Aurora Dorada tenían en sus casas los asesinos de Lukmán. Lugarteniente de los jefes de Aurora Dorada era Rupakiás, el asesino de Pavlos Fyssas.

Como parte de la sociedad, vivimos la represión fascista del Estado en nuestros barrios y donde vivimos y luchamos, vivimos la explotación económica de nuestros patrones en nuestros lugares de trabajo, vivimos la presencia fascista en los espacios públicos y deportivos. Por eso no podemos hacer la vista gorda ante la vorágine fascista, que tiende a cubrir toda la sociedad como un manto, y a estrangularnos. Nosotros, los que participamos en las luchas antifascistas y anti-represivas, los que vivimos el régimen de la explotación económica, los que nos oponemos a los fascistas en los espacios públicos, proponemos la lucha antifascista como indispensable y de suma importancia, en cada barrio y donde los fascistas aparecen como una alternativa de salvación o donde realizan ataques. Es deber de cada luchador, de cada okupa, de cada antifascista, de cada persona, no dejarles extenderse en ninguna parte. Las fuerzas antiautoritarias y antifascistas, estén donde estén, deben unir sus fuerzas.

Sobre la base de lo anteriormente mencionado, aficionados antifascistas, anarquistas y okupas, perteneciendo al movimiento antifascista de los últimos años, hemos considerado que es de suma importancia que el movimiento antifascista se arraigue en cada barrio y en cada espacio público. Debe crear relaciones de solidaridad y de lucha con colectividades, grupos y compañeros en todas partes. Debe retener a los fascistas y su acción, en todas partes. Debe defender las estructuras del movimiento de la represión estatal y fascista. Debe difundir, a través del antifascismo, las propuestas anarquistas y el modo de organización horizontal y anti-jerárquico. Contra el oportunismo burgués y el revisionismo partidista, que destruyen el movimiento libertador y engañan a la sociedad, sólo la solidaridad por la libertad y la igualdad entre los luchadores y la base social puede ofrecer la salida del mundo existente, mediante el cambio revolucionario. Como antifascistas debemos dejar de reproducir el modo de organización del Poder. Se lo debemos tanto a nosotros como al éxito de la lucha.

Estando convencidos de la necesidad de la acción antiautoritaria-antifascista directa, y de la fuerza y el valor de la presencia permanente en el campo social, nos hemos solidarizado con la lucha antifascista desde finales de 2014, a través del local antifascista Dístomo. Junto con otros antifascistas hemos jugado un papel determinante en la eliminación de la acción de Aurora Dorada y del partido recién fundado LEPEN, en la zona de San Pantaleón (Aguios Panteleímonas). Aurora Dorada, después de la excarcelación de sus miembros, así como Lepen, con su tentativa de abrir oficinas, se estrellaron contra un muro antifascista. Durante todo el tiempo de nuestra actividad en esta zona nos hemos solidarizado con otros grupos y okupas que han tratado de contestar a ataques fascistas o de anularlos.

Por todos los motivos anteriormente citados y defendidos por nosotros hasta hoy, en el marco de nuestro deber de lucha quitares a los fascistas la posibilidad de dirigirse a la gente que vive en el barrio de San Pantaleón y en la zona situada cerca de sus oficinas, en las proximidades de la estación de ferrocarril. Creemos que el barrio de San Pantaleón, así como todos los barrios, pertenece al movimiento antifascista y a sus estructuras. Por nuestro lado, hemos ofrecido la clara posición que el saqueo de los barrios pobres por el Estado y el para-estado fascista tiene rivales, que el terrorismo estatal y fascista, cuya colaboración asesinó a Fyssas y cada día asesina a la mayoría social, será contestado por los antifascistas, y que los fascistas no pueden aparecer en público donde nosotros nos auto-organizamos.

Durante nuestra marcha pegamos carteles en las oficinas de Aurora Dorada en la estación de ferrocarril de Atenas (Larisis), y los fascistas retrocedieron y se metieron en su orificio. Después de pegar carteles fuera del nido de las ratas, nos fuimos tranquilos, habiendo demostrado que la determinación de los luchadores es capaz de confrontarlos y de echarlos de todos los espacios públicos, de todos los barrios, de todas las reuniones deportivas, del espacio vital de las okupas y de todos los campos sociales. Durante nuestra detención en la estación de metro “Panepistimíu” por un equipo de maderos motorizados, permanecimos unidos para defendernos colectivamente y por motives de compañerismo, como es debido y concordante con el código de todos los luchadores: No abandonar a sus compañeros frente al enemigo. Asumimos la responsabilidad del pegado de carteles en la parte exterior de sus oficinas, de la intervención en el muro de enfrente de sus oficinas, y de nuestra determinación de defender nuestra acción contra los descendientes de los nazis. Las corazas y los yelmos improvisados que teníamos a nuestra disposición forman parte de nuestra autodefensa fundamental de nuestra acción contra los asesinos de Fyssas. Habíamos tomado la decisión política que en caso de ser detenidos nos negaríamos a ser fotografiados, a dar huellas dactilares o ADN.

No asumimos la responsabilidad de nada más. La cristalera rota de la parte exterior de la puerta de sus oficinas, y del palo de escoba de la cual los fascistas y la Policía dijeron que era nuestra “arma”. Ellos se echaron a correr y se encerraron dentro de sus oficinas antes de que llegáramos a ellas. Junto con ellos había un guardia, quien apuntaba con su arma hacia nosotros desde el inicio de la acción. Ellos y su estado de alarma lamentable no pudieron detenernos. Los ignoramos y les dimos el mensaje claro que delante de los antifascistas organizados y decididos los fascistas cobardes y los mercenarios del Sistema, de repente se transforman de bravucones duros en chivatos lamentables.

Sabemos, sin embargo, que la lucha por la igualdad y la libertad no se da estando lejos del peligro ni de manera selectiva. Los que experimentan y conciben como tal la tiranía del Estado y los fascistas deben contribuir a arraigo y el fortalecimiento de la lucha anti-autoritaria y antifascista. La solidaridad y la confrontación combativa con los poderosos es vía única para nosotros.

Queremos recordar que como había dicho el anarquista Durruti “no luchamos contra el fascismo junto con el gobierno, sino a despecho del gobierno”. Esta frase no sólo aclara nuestra distinción de las escuelas y retóricas (de los discursos) marxista y autoritaria, ya que somos anarquistas, sino que señala la necesidad de la acción antifascista directa. Ay de nosotros, si nosotros y los luchadores antifascistas diacrónicamente tuviéramos que sustituir la voluntad de participar y la horizontalidad por la rígida disciplina partidista y el estatismo. A estas cosas pueden dedicarse los discursos conservador y socialista…

[Tomado de http://verba-volant.info/…/comunicado-sobre-la-accion-anarq….]

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