CUP – Junts Per el Si, el process. Juegos de trileros

Desde el gregarismo mas sumiso, se esta viviendo eso que llaman process, que trae la exaltación de catalunya como nación y su aspiración a ser un estado, su uniformidad, su culto a la bandera y su seguimiento obediente a los mass-mierda, subyace la creación de mitos y de construcciones falsas de conceptos abstractos que sirven para alimentar el sentimiento nacionalista de exaltación a la patria, para que sirvan de atenuante y droga adormidera y así eliminar las tensiones sociales, y que olvidemos, que el conflicto real y concreto, es el antagonismo entre explotados y explotadores.

Tal parece, asimismo, que tampoco la actual política presupuestaria del tandem Junts Per el Si- CUP, al igual que en la lucrativa realidad de la educación, las “inversiones” y cotos de caza de quienes financian la política de privilegios, los llevará a defenderse con dientes y uñas además de emprender una nueva campaña de avaricia política. La cortina de humo con la que tratan de disimular una realidad, en que la distancia entre pobres y ricos seguirá pronunciándose, Un detalle que también nos señala con claridad dónde y quiénes toman las decisiones económicas en nuestro país, aunque enseguida los políticos catalanistas sellen con sus votos la lealtad que le deben a quienes los financian para ganar las elecciones, darle cobertura en los grandes medios de comunicación y reiterarlos en sus cargos.
<el comunismo, el ecologismo y la izquierda independentista, hacen prueba cabal de lo que señalamos, como del hecho de que el gran consenso entre unos y otros radica, justamente, en el rampante legado de Pujol.

“Hay que dejar que los partidos funcionen”, proclamaba un ególatra valido admirador de los Badía (torturadores de trabajadores de la CNT), aludiendo a las normativas heredadas de Pujol. Se trata, por sobre todo, de hacer las cosas a espaldas del pueblo y mantenerlo interdicto.Pero la desafortunada expresión del parlamentario seguidor de los Badía, solo sinceran los procedimientos habituales de la llamada política cupular, al mismo tiempo que advierte que de ésta ya no es posible esperar que las cosas cambien efectivamente, más allá de algunos cambios superficiales que en ningún caso puedan desfigurar el trazado político de pujol.

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