Gentrificación, lo que se desconoce de Barcelona

Vecinos, turistas, propietarios, constructoras y políticos; todos tienen algo en común: la gentrificación. Barcelona, una de las ciudades de referencia mundial, está viviendo en sus propias carnes este proceso de transformación urbanístico. Pero, ¿qué es realmente la gentrificación? Aunque no existe una única definición, este concepto se refiere al proceso de transformación en el que se produce, en primer lugar, una expulsión de población y, posteriormente, una sustitución por una clase social de mayor poder adquisitivo. ¿La razón? Tampoco existe una única causa, algunos apuntan al envejecimiento de la población, otros al turismo y otros a la política.

La gentrificación no es un fenómeno propio de la ciudad condal, otras grandes metrópolis como Nueva York, Madrid o Londres tienen el mismo problema. El caso de Barcelona tiene un factor diferencial: la rapidez del proceso. Así lo explica Alan Quaglieri, experto en el fenómeno Airbnb, que ve como característica particular la saturación del espacio en un período muy corto de tiempo. El turismo es visto desde gran parte de la población como uno de los culpables de la concentración. Solo hay que observar las cifras referentes a la plataforma Airbnb para darse cuenta, y es que del total de alojamientos que se promocionan en su web en la ciudad de Barcelona, 8.500 viviendas – más de la mitad de su oferta en Barcelona – se concentran  exclusivamente en siete barrios. El Gótico es actualmente el barrio más afectado por la concentración, sin mencionar la gran cantidad de viviendas ofertadas desde Airbnb en condiciones ilegales que se localizan en su distrito, Ciutat Vella. El número exacto se desconoce porque esta empresa, escudada en una normativa europea de privacidad, es opaca a la hora de presentar sus datos. Del mismo modo, huyen de los medios de comunicación cuando se habla de gentrificación y no es posible contactar con ellos.

IMPACTO AIRBNB

En el año 2014, Cataluña fue la primera administración de la Unión Europea en castigar esta comercialización de apartamentos turísticos ilegales a Airbnb con una multa de 30.000 euros. Como sanción económica, distó de convertirse en ejemplar ya que un año después, el Ayuntamiento de Barcelona quiso multar a los propietarios de alquileres sin licencia – considerada “infracción grave” como en el caso de la infracción de Airbnb – con sanciones de hasta 90.000 euros. Urbanísticamente, por el contrario, supuso una aportación a la mejora de las condiciones de vida en los barrios masificados de Barcelona. A día de hoy, sin embargo, todo ha quedado en una anécdota.

En julio de 2015 se presentó una nueva normativa para legalizar el alquiler turístico entre particulares y así regularizar modalidades como la de Airbnb. Lejos de su objetivo, el modelo – aún a la espera de ser aprobado – no hace sino establecer para el futuro un escenario totalmente caótico e incontrolable para la Administración. Los requisitos sujetos por la normativa son, en primer lugar, que se cobre la tasa turística – 0,65 euros por persona y noche en Barcelona – y en segundo lugar que el titular de la actividad esté empadronado y pernocte en el piso durante la estancia del turista. Sin embargo, ¿cómo se controlará todo esto? Muchos se preguntan cuál será la respuesta a esta pregunta. En Ciutat Vella lo único que se saca en claro es la poca disposición política por terminar con uno de los factores de la gentrificación.

AFECTADOS

Es en Ciutat Vella justamente donde se encuentra María, víctima de la gentrificación. Ella es miembro de la asociación EcoConcern, asociada a Recursos d’Animació Intercultural (RAI). Hace unos años se vieron obligados a marcharse de su anterior local – en el cual llevaban diecinueve años – situado en la Calle Mare de Déu del Pilar nº 15. “En menos de tres años, a partir de la remodelación del local, nos subieron el alquiler de 500 euros a 1200. No pudimos asumir esa subida” afirma María. Además, el propietario empezó a negociar la venta del local a sus espaldas, lo cual les dejó sin ninguna posibilidad. Actualmente, se encuentran en el Born – uno de los barrios con mayor nivel de gentrificación de Barcelona – gracias a la economía colaborativa que plantean como única solución a esta cuestión.

La problemática se expande por toda la ciudad y los precios aumentan contra más cerca se esté del mar. La playa es el gran punto de interés y las tácticas para conseguir desalojar a las personas se asemejan a las aplicadas por la mafia. Así de tajante lo explica Chema Falconetti, activista y director del documental “El Forat”. “En la calle Corders, justo cuando estaban desalojando un edificio, aparecieron unos tipos e informaron a los vecinos que lo habían comprado y que tenían que salir todos fuera. Les preguntaron por qué y les explicaron que simplemente iban a arreglarlo, que el alquiler subiría de 400 a 1400 euros y que si ellos estaban dispuestos a pagarlo se podían quedar sin ningún problema. Los vecinos se encerraron y se negaron a dejar entrar a estos señores. En esto apareció Gerard Piqué – jugador del Barça –, subió arriba como parte de la inversión, se fotografió con los niños en la escalera, los vecinos abrieron las puertas, entraron los tipos, tomaron medidas y les informaron de que iban a ser desalojados. Algunos se resistieron a irse y les metieron mafiosos para sacarlos. En fin, hay un movimiento de una brutalidad tremenda y está dándose ahora”. Esta es la cara más amarga de la gentrificación. Incluso existe un argot para definir a aquellas personas que viven en zonas especialmente atractivas a nivel urbanístico, se les llama gusanos.

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Conferencia en el RAI. David Bravo y Chema Falconetti

Todo parece estar sistematizado y organizado meticulosamente. Aunque la gentrificación no es un proceso originario de los últimos veinte años, las nuevas tecnologías son uno de los motores que lo impulsa. Según Chema, existe una ciudad virtual por encima de la real en la que todos vivimos. En esta ciudad se puede llegar a controlar de manera casi exacta la distribución de la ciudad y donde es óptimo invertir o no. Además, esta ciudad está deslocalizada, es decir, puede estar en Ámsterdam, Londres o en una oficina de Nueva York y sin embargo operar en Barcelona. Todo esto unido a las redes sociales y la difusión que permiten, hacen de este sistema la guerra inteligente aplicada al sector inmobiliario. Para él, la solución pasa por establecer normas que regulen todo este mercado y pongan fin a los desahucios.

VIVIENDA SOCIAL

En España, un 30% es alquiler y solo un 1% es alquiler social. Eso hace que Barcelona sea para los depredadores una ciudad muy interesante ya que hay un nivel de alquiler muy alto y un nivel de protección muy bajo. Es en este momento cuando aparecen los primeros casos de mobbing inmobiliario. Para David Bravo, arquitecto, es frecuente que la gentrificación y el mobbing vayan de la mano, ya que es un instrumento de presión que utilizan ciertos operadores cuando quieren expulsar a los antiguos vecinos de un barrio que ahora es atractivo. Sin embargo, esta no es ni la única causa ni la principal. “La masificación del vehículo ha sido un fenómeno de esta gentrificación. El vehículo privado es el que hace posible una ciudad que se extiende a lo largo del territorio. Esto ha provocado que vivir en barrios mixtos y céntricos, como peatón, se haya convertido en un lujo muy codiciado. La única forma de prevenir este fenómeno es creando ese parque público de vivienda pública en sitios céntricos para que el precio esté controlado y los vecinos no se vean expulsados”. Una vez más, el Born es el foco de las miradas. Según Bravo, el ser un barrio en el que no existe una política de vivienda social, provocó que se transformara de uno de los barrios más pobres de Barcelona, a uno de los más fashion. Echando un vistazo, se pueden ver comercios de lujo o que no responden a las necesidades de los vecinos, como por ejemplo sombrererías, terrazas de bares cada cinco metros o tiendas de suvenires que alejan y hacen imposible la vida vecinal.

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Entrevista al arquitecto David Bravo en el CCCB

Al contrario que el Born – muerto a nivel barrio según Martín Sánchez –, Poble Sec y Sants se resisten a la gentrificación gracias a su red vecinal y, en especial, a su red comercial. “La gentrificación no es inevitable. Es algo que se ha generado porque las reglas del juego no están equilibradas, por eso si hay algo que resolver es la forma en la que nos relacionamos dentro de una ciudad”, asegura este constructor. El principal problema que tienen los barrios gentrificados de Barcelona como el Raval, el Born o Poblenou es el desequilibrio de los poderes que construyen la ciudad. El mercado inmobiliario, en estos casos, es el actor que sobresale del resto llegando a tener más capacidad de acción que la Diputación y que los propios ciudadanos. En el barrio de Poblenou está Fabrizio Bianchini, más conocido como Jupiterfab. Muralista y creador del proyecto NouPoblenou, Jupiterfab trata la gentrificación en sus obras. “En muchas zonas gentrificadas el poder de los vecinos es muy bajo y es cuestión de tiempo que pierdan sus luchas. Por eso utilizo los murales para reforzar el sentido de identidad y dar más visibilidad a lo que está

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El muralista Jupiterfab en su estudio de Poblenou

pasando en los barrios barceloneses”. Jupiterfab es vecino de Poblenou y el mismo ha sido testigo del proceso de transición que empezó hace tres años en su barrio y que actualmente ha dejado a su paso hoteles nuevos, más terrenos y casas derrumbadas, en las cuales pinta sus obras reivindicativas.

Poblenou, el antiguo barrio humilde e industrial, hace años que se abrió al mundo. En concreto, desde la transformación urbanística que se llevó a cabo con las obras de los Juegos Olímpicos en los años noventa. Actualmente se ha consolidado como uno de los barrios más atractivos de Barcelona, junto al mar y a escasos minutos el centro, ¿pero a qué precio? Los vecinos han visto como la rambla del Poblenou pasaba a ser un espacio de moda saturado y los pequeños propietarios de establecimientos no han soportado la presión de una competencia basada en franquicias. Por otra parte, la entidad cívica Flor de Maig no se olvida de mencionar la proliferación de hoteles, de viviendas de uso turístico (VUT) y la consecuente llegada de una gran cantidad de residentes extranjeros con elevado poder adquisitivo.

A FAVOR DEL TURISMO

“Se está creando una especie de turistofobia porque hay un discurso político que lo propicia también” afirma Elisabeth Casañas, fundadora de Plataforma Pro Vivienda Turística, y añade: “El hecho de que las personas que vienen de fuera tengan mayor capacidad adquisitiva para pagar un alquiler mayor no es problema. El problema lo tenemos aquí, que seguimos teniendo salarios más bajos y los políticos externalizan las culpas como se suele hacer desde el populismo”. La plataforma denuncia la criminalización injusta del turismo incentivada por los medios de comunicación y la imposición de un único modelo de turismo en España. Consideran el 2005 como año en el que se inició una campaña que se giró en contra del turismo, y es que a partir de esa fecha el Ayuntamiento de Barcelona respetaría únicamente aquellos alquileres registrados en la Generalitat, excluyendo así todos aquellos registrados bajo la Ley de Arrendamientos Urbanos – de competencia estatal – y dejándolos en una situación de alegalidad. En marzo de este año, el Ayuntamiento de Ada Colau abrió de nuevo la herida aprobando inicialmente el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) que limitará a 11.500 las plazas hoteleras de Barcelona. Dicho de otro modo, el Ayuntamiento prohibirá la apertura de nuevos establecimientos en Ciutat Vella y en barrios como el Eixample y Gràcia, imponiendo un decrecimiento natural. “Al igual que la Asociación de Apartamentos Turísticos de Barcelona (APARTUR), nosotros hemos intervenido en el PEUAT haciendo propuestas muy interesantes. En la primera fase nos ofrecieron un abanico de posibilidades en las que nosotros podíamos encajar. Y sin embargo la siguiente reunión fue nefasta, nos dieron carpetazo y nos informaron sobre las medidas que iban a tomar entre las que estaba el decrecimiento natural”, explica Elisabeth; y añade: “Esto es horroroso.” Según confiesa, entre las causas de la gentrificación no se encuentra el turismo sino el poder político que no supo paliar con tiempo el problema de la carencia de vivienda social. Puede que sea así, y que el turismo sea la excusa perfecta. “Ellos se reúnen y escuchan a algunas personas que tratan a los turistas de cucarachas, de ratas que hay que pisar y sin embargo no nos oyen a quienes trabajamos en el turismo y queremos intentar mejorar” y continúa “en la Barceloneta hay muchos problemas y el turismo no es uno de ellos.”

Pero, ¿qué sucede con aquellos propietarios que alquilaban su piso a personas de bajo poder adquisitivo y de repente deciden subir el precio porque ahora vale más?  Este fue el inicio del problema de María de EcoConcern, quien reconoce que los propietarios no tuvieron que mancharse las manos con amenazas porque les forzaron a irse económicamente. Por un lado, Elisabeth admite que existe este problema social sin embargo denuncia que este problema recaiga sobre los hombros de unas determinadas personas que tienen un apartamento y no encima de los hombros de todos. Por el contrario, Alan Quaglieri responde con contundencia: “Si alquilabas un piso en un entorno malo a personas de bajo poder adquisitivo, no interviniste para mejorar sus condiciones, y sólo  después de que se hicieran intervenciones en el espacio público con dinero público decides aumentar el precio, lo que estás haciendo es extraer renta de un proceso de valorización impulsado por la inversión pública.”

Los argumentos vuelven a ser una vez más dispares. No hay punto en común ni a la hora de explicar las causas de la gentrificación, ni  al señalar a los actores responsables, ni tan siquiera aportando posibles soluciones a este proceso de transformación urbanístico. Todos, no obstante, coinciden en recalcar la característica principal de la gentrificación: No hay un único culpable. ¿Es una solución delimitar el turismo? ¿Está en manos de la Administración frenar este proceso? ¿O por el contrario la solución se encuentra entre las bases sociales? ¿Si la población conociera en mayor medida la gentrificación aprendería a solventar los futuros casos? Por ahora no hay respuesta, y tampoco se sabe si más adelante la habrá.

Las siguientes instituciones y organizaciones, no han querido colaborar :

  • Airbnb
  • Concejalía de Ciutat Vella
  • Regidoría de Gracia

 

Texto extraido de https://gentrificity.wordpress.com/

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